María ya no dice qué sí. Ya no vive más de fantasías, Ya no espera a qué florezca, quién no la merezca. Que maduren, las semillas de mostaza. Hacerse adulto es pasar del sí al NO! Pero crecer es pasar del no al SÍ. Y tanto que pasamos de ser grandes, de decir: Qué no, ¡Qué NO! ... en este valle de lágrimas... qué se nos fue la vida... Se acabó el encanto. Ya no hay tres deseos, ya no hay más cuentos. Del recuento, nos quedaron, solo penas. Solos, a penas, tres mil años de añoranza. Y no hay genio, que contara nuestra histora. Esperando abrigo, me encontraste desnudo, compartiendo desamparos. Esperando poesías, tropezaste con mi lado más prosaico. Buscando la gran magia, hallaste en mí, los pequeños desencantos. Esperando rosas, encontraste roces. No supe darte nada! Más que a veces, mi presencia. Y aún así, sin más calvario, caminaste nuevas cruces, para un día, descubrirte ya más plena, Rebasada en mis carencias. Deshojada de margaritas...
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